Martes , 19 marzo 2019

GUARDIA NACIONAL O SEGURIDAD CIUDADANA

Jorge Camacho Peñaloza

Acapulco, Gro; 11 de enero de 2019. – Los que renuncian a la libertad para obtener una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad. Benjamin Franklin.

La violencia desatada por la delincuencia ha tenido entre otras causas el hecho de que el problema siempre se ha abordado desde el gobierno como un asunto de policías y ladrones, pero también ha sido el modelo de seguridad que se mantuvo a lo largo del siglo pasado.

Más que un modelo de seguridad publica, fue un modelo de seguridad del Estado, el valor a tutelar más que la seguridad y protección de la población y sus derechos, era la protección de la estabilidad del gobierno, de ahí que las policías acabaron convirtiéndose en guaruras de funcionarios altos, medios y bajos, de empresarios, familiares, amistades, dueños de medios de comunicación, esposas, hijas, hijos, amantes, dirigentes sindicales, cuando bien les iba, y si no hasta de albañiles, mandaderos o jardineros la tenían que hacer, con bajísimos sueldos que a muchos, obvio, los orillaron a pasarse a la competencia, es decir a la delincuencia, sin ningún problema porque en muchos casos sus propios jefes ya se les habían adelantado.

Ese modelo policial fracasó, se corrompió a tal grado que ahora es imposible sanearlo o restaurarlo, y en ese problema estamos enfrascados desde el año 2000 cuando con la alternancia se empezó a tratar de construir un nuevo modelo policial, que aunque sin éxito por los altísimos grados de corrupción, abandonó y vinculación de las policías con la delincuencia, no obstante el intento, por lo menos ha significado la negación del modelo de seguridad estatal del siglo pasado.

Durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón se intentó un nuevo modelo policial con la creación de la Secretaría de Seguridad Pública y de la Policía Federal, con las que se fortaleció la infraestructura física, tecnológica y de equipamiento de las policías del gobierno federal, así como la capacitación y prestaciones sociales y la institucionalidad de la política de seguridad.

De igual forma se intentó en las policías locales estatales y municipales con menos éxito, más bien casi fracasando en este ámbito debido a una mayor presencia de las organizaciones criminales que de las mismas instituciones de gobierno en las filas policiales.

Un día un mando policial me confió que varios de sus elementos le pedían que no les cambiara su zona de vigilancia porque ya estaban al servicio de los “jefes” que vivían en la colonia en la que estaba asignado.
La propuesta de la Guardia Nacional de Andrés Manuel López Obrador es pragmática y en la misma línea del modelo de policías y ladrones, y de la guerra contra el narco que tanto criticó a Felipe Calderon, porque se centra básicamente en incrementar el número de efectivos en labores de seguridad pública, utilizar la fuerza para combatir la fuerza, argumentando que es insuficiente el número de elementos con que cuenta el gobierno federal, y como no hay de dónde echar mano para incrementarlos y crear una nueva corporación se propone crear la Guardia Nacional con elementos castrenses preparados para un fin distinto al de la seguridad pública y más al de la seguridad ciudadana.
Por lo pronto yo coincido en que el modelo de seguridad debe replantearse a partir de lo que establece la Constitución en el sentido de que existen competencias específicas para cada nivel de gobierno, al federal le toca combatir la delincuencia organizada y al narcotráfico, mientras que a las policías locales la seguridad preventiva, son dos funciones distintas, que se atienden con diferentes recursos y capacidades, en lo local es donde deben de fortalecerse las corporaciones policiales.

Sin embargo, lo central en esta discusión sobre la Guardia Nacional es retomar el modelo de seguridad ciudadana que empezó en el año 2000, en el que el valor a tutelar no sea la seguridad del régimen sino la de la gente, el orden público, los derechos humanos, la civilidad, la legalidad en el uso de los espacios públicos.

No es lo mejor militarizar la seguridad pública, con todo el reconocimiento que merecen las Fuerzas Armadas, porque la seguridad pública no es el objetivo de éstas, por ello es fundamental que las leyes reglamentarias de la Guardia Nacional se especifique una ruta para que la Guardia Nacional se convierta en una fuerza civil, sea temporal y dependa de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

Vuela vuela palomita y ve y dile: A Andrés Manuel López Obrador, que quién se iba a imaginar, que así como criticó a Felipe Calderón de hacer su guerra contra el narco, ahora él se hace ojo con su guerra contra el huachicol… Les digo pues que más pronto cae un hablador que un cojo.

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