Lunes , 22 julio 2019

GUERRERO, EL OLVIDADO

LA POLÍTICA ES ASÍ

Ángel Aguirre Rivero

Hoy gobernar y enfrentar crisis de diferente índole son casi un sinónimo. Antes se veía como un gran privilegio, pero los escenarios han cambiado, son más complejos, complicados, incluso la gestión es más difícil.

Creo que el político debe tener la capacidad de adelantarse a los acontecimientos para tomar acciones preventivas, tener esa visión de futuro para decir se puede presentar éste y otro escenario. Si se actúa en ese sentido, creo que se puede mantener la estabilidad.

¿Qué se requiere para que Guerrero deje de ser el estado olvidado y no siga atrás en casi todo? Necesitamos buscar nuevos detonadores de empleo. El gobernador Astudillo lo ha entendido de esa manera y promueve importantes inversiones en minería que le han dado vigor a la economía estatal; y con justificada preocupación recuerda que no existe un gran proyecto para Guerrero por parte del gobierno de la República.

Por eso lo que hagamos desde acá, no es suficiente, el panorama se dibuja harto complicado, sobre todo en materia financiera.

¿Cómo impulsar el crecimiento si se debe resolver lo inmediato? Por eso la solidaridad de López Obrador con Guerrero es crucial.

Cuando uno visita otras entidades del país como Aguascalientes, San Luis Potosí, no se diga los estados del norte, las diferencias aparecen, y no es como dicen que mientras el norte trabaja, el centro piensa, el sur descansa. Los guerrerenses somos un pueblo trabajador, muestra de ello son los primeros lugares a nivel nacional en producción de jamaica, coco y mango, por citar algunos; o el vigor de la actividad turística y minera.

Lo que no ayuda para acortar la brecha de la desigualdad, es la gran dispersión de comunidades indígenas que tiene el estado, es muy complicado llevarles servicios públicos.

Yo platicaba hace poco con el ex gobernador de Chiapas Juan Sabines, y me narraba cómo implementó un proyecto muy interesante de concentración de comunidades.

Me decía: “Mira, la verdad Ángel, que llegamos al grado que les propuse que mantuvieran su casita allá donde ellos vivieron siempre, y que se fueran a un centro de población donde pudieran ofrecerles mejores servicios. Pero la gente regresaba a sus casas donde vivieron desde siempre. No es fácil romper con eso”.

Hace años se podía observar a un costado de la carretera de la Costa Grande, plantíos de papaya y de plátano, lo que hoy no ocurre, porque se le dejó de dar importancia a la parte agrícola.

Las únicas presas, los grandes distritos de riego en Guerrero se construyeron durante el mandato del general Lázaro Cárdenas. Entonces ¿cómo vamos a competir con entidades del norte en productividad agrícola? En Guerrero no tenemos ni el cinco por ciento de superficie de riego comparado con Sinaloa.

¿Por qué es admirado el general Cárdenas en la región de la Tierra Caliente? Porque tuvo esa visión.

Entonces, ¿cómo vamos a alternar cultivos si no tenemos riego? En la Tierra Caliente hemos perdido cultivos como el ajonjolí, el melón. El café está en una de sus peores crisis en la sierra de Atoyac.

Tengo la esperanza de que en esa parte, el presidente López Obrador retome el proyecto cardenista, entiendo que el Plan Nacional de Desarrollo contempla un proyecto del Balsas para la región Pacífico, que espero venga a sustituir a la Zona Económica Especial Guerrero-Michoacán.

Yo lo que digo es que necesitamos tecnificar el campo guerrerense, con estrategias inteligentes y realistas. Alguna vez platicando con amigos, abordamos la discusión de que si en la Montaña Alta de Guerrero conviene más sembrar maíz o dárselos, en esa región los rendimientos de maíz son bajísimos, por tanto, te sale más barato comprarlo y Guerrero es superavitario, ¿por qué no venderlo a esa región y que ésta explote su vocación productiva?

En la Barra de Tecoanapa, en Marquelia, tuve la visión de establecer la primera Universidad del Mar, pero si tú vas y platicas con los directivos de esa escuela, te vas a encontrar que muchas de las carreras que allá se imparten, nada tienen que ver con la explotación de nuestra riqueza marina, por ejemplo, acaban de incorporar la carrera de enfermera, otra es la carrera de computación. Nos ha faltado vincular la vocación productiva de las regiones con nuestras grandes instituciones educativas.

No conozco bien las carreras que ofrece la Universidad Autónoma de Guerrero, por ello no podría dar una opinión muy certera del aporte que hace para detonar el desarrollo económico de Guerrero; pero lo cierto es que nuestra máxima casa de estudios no está mal calificada como en el pasado, que era una de las más atrasadas; hoy ha tenido avances muy importantes.

En Xochistlahuaca prácticamente ya es un hecho la apertura de la primera universidad indígena de Guerrero, vamos a ver qué carreras se van a impartir, creo que se habla de medicina tradicional y ecología, lo cual me parece muy bueno.

En Yucatán por ejemplo, existe un Centro de Investigación Científica donde se atienden los problemas propios de esa región del país; en Guerrero dejé un proyecto con Conacyt que iba en ese propósito, entiendo que sigue caminando, y creo que hace falta que llegue a Guerrero una institución de ese tipo.

Y reitero: el presidente López Obrador debe de plantearle a los grandes empresarios del país (así como yo persuadí a Carlos Slim que hiciera el Macrotúnel), para traer inversiones a Guerrero. Si se quiere, se puede, sobre todo por la gran determinación que a él lo caracteriza.

No dudemos. Si se toman las decisiones correctas, Guerrero tiene un buen futuro.

Del anecdotario

Hace poco visité San Nicolás, uno de los pueblos más emblemáticos de la cultura afromestiza o afromexicana, como se le ha denominado hoy.

Este pueblo perteneciente al municipio de Cuajinicuilapa, alguna vez fue más importante poblacionalmente que la propia cabecera municipal, como lo relata el antropólogo Gonzalo Aguirre Beltrán en su libro Cuijla.

Y es que San Nicolás fue el principal asiento de los negros cimarrones, aquellos que salían huyendo ante las amenazas del patrón, de ser asesinados, sólo por recobrar su libertad e independencia.

Acudí a una invitación para ser padrino de la generación de egresados de la escuela secundaria de este lugar, pero lo hice también para sumarme a un acto de justicia: lograr que San Nicolás se convierta en municipio libre y soberano.

El recorrido por la llanada me hizo recordar muchos momentos de mi infancia y múltiples anécdotas, como aquella de Fernando, un afromestizo aparentemente enfermo y que alguna vez tuvo la puntada de incluir en las peticiones de una misa católica que los fieles rogaran por su candidato a presidente municipal.

Cuando el sacerdote decía: “Te rogamos Señor, por los ancianos… te rogamos Señor, por los enfermos”, Fernando incorporó hábilmente su petición: “Porque Andrés Cruz Castro sea presidente…” y no les quedó de otra más que responder: “Te rogamos Señor”.

Y logró su candidato la presidencia de Cuajinicuilapa.

La vida es así.

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